C. 26 No. 358 x 43 y 45 Fracc. Monte Albán

Soberanía y sabiduría

Hechos 27:1-12

Autor: Roger Yah Collí

En Hechos 27:1-12, Pablo comienza la que será su última ruta de viaje, luego de varios intentos y fracasos o impedimentos, por fin Pablo llegará a Roma, solo que llegará de una manera diferente a como lo imagino: como un prisionero. 

El actuar de un Dios SOBERANO

Dios está controlando cada escena de la vida de sus hijos; con anterioridad hemos visto cómo la soberanía de Dios actúa en medio de las dificultades de la vida, sin embargo, en esta historia en particular es diferente pues no es por el “mal moral” sino por un “mal natural”. Pablo está a punto de afrontarse a una feroz tormenta en el mar. Esto sin duda nos hace preguntarnos: ¿No pudo Dios evitar dicha tormenta? 

Aunque ciertamente, Cristo puede calmar cualquier tormenta, esto no inmuniza a los cristianos contra los problemas que afrontan también quienes no lo son; en ocasiones los libera milagrosamente de tales situaciones, mientras que otras simplemente les imparte el valor para soportar los efectos de desastres naturales y de otro tipo. Aunque Cristo puede calmar la tormenta, cuando no lo hace podemos tener el valor para afrontarla sabiendo que, mediante la crisis, la soberanía de Dios llevará a cabo algo bueno (Ro 8:28). Él puede librarnos de la tormenta, pero si no lo hace podemos confiar en que Él es bueno y lo que hará será mucho mejor.

El actuar de un hombre SABIO

Lo segundo que la narrativa nos muestra es el carácter que Pablo expresa en este viaje. Inicialmente podemos observar que Pablo ha logrado ganarse la confianza de su custodio, al punto que este le da la libertad, al llegar al puerto, de visitar a sus amistades.

Las personas confían en quienes muestran un interés genuino por ellos antes que un interés personal. También podemos ver en Pablo el conocimiento que poseía. Antes de partir de Buenos Puertos, Pablo da un consejo a Julio y la tripulación: “no zarpemos ahora”.

“Para los antiguos barcos de vela, los viajes eran problemáticos y peligrosos desde mediados de septiembre hasta mediados de noviembre. Toda navegación en mar abierto cesaba desde mediados de noviembre al menos hasta finales de febrero. En vista de que el día de la expiación caía a finales de septiembre o principios de octubre, el barco de Pablo estaba bien entrado en el período de peligro”.

Pablo tenía conocimiento de esta situación. Posiblemente porque había viajado o simplemente porque había estudiado. Con mucha frecuencia los medios de comunicación presentan a los creyentes como buenas personas, pero aislados del mundo en el que viven. Lo que les sirve de poco en situaciones de emergencia, pues carecen de la sabiduría necesaria para actuar y tomar decisiones o dar su opinión. Sin embargo, este pasaje nos desafía a estar atentos a lo que está sucediendo en el mundo y a esforzarnos por vivir y trabajar en él sabiamente, de la mejor manera. 

Alguien dijo en alguna ocasión “El pastor en una mano debe tener la Biblia y en la otra su periódico”; esa es una realidad para el pastor, pero igual para todo creyente.

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