Hechos 22: 1-21.
Autor: Antonio Pool Cab
En algunos talleres de evangelismo se instruye al creyente a escribir su propio testimonio como un método para compartir el evangelio. Esto puede ser una herramienta útil para captar la atención de nuestros oyentes y establecer un vínculo de empatía. También permite narrar en un plano personal las verdades del evangelio. Sin embargo, sea por desconocer la forma adecuada de hacerlo o por nuestro engañoso corazón, en muchos casos éste se centra en la vida pasada o en el cambio que ha experimentado el creyente.
El apóstol Pablo, al menos en tres ocasiones, narró su conversión. En cada situación fue con un propósito diferente pero en cada una de ellas no era él el centro de atención de sus palabras sino lo que Dios había hecho en su vida.
La evangelización, consiste en llevar a la persona al conocimiento real de quién es Dios, la condición del Hombre, el plan eterno de Dios, la salvación a través de Jesucristo y la invitación a venir a Cristo en arrepentimiento y una vida de santidad. Narrar nuestro testimonio personal, no equivale necesariamente a evangelizar, aunque sí puede ser una evidencia de lo que el evangelio puede hacer en nuestras vidas. Compartir nuestro testimonio personal sin llevar al hombre a reconocer su condición de pecador ante Dios, un Dios santo, no es evangelizar.
Tomando el ejemplo de Pablo narrando su conversión. Podemos tener las siguiente consideraciones:
Evita:
- Centrarte demasiado en tu vida pasada: El apóstol solamente menciona de manera general su vida antes de Cristo.
- Centrarte en los pecados pasados. El apóstol no da detalles, mucho menos detalles personales que no son de utilidad para compartir el evangelio.
- Centrarte en los cambios personales. El evangelio no es para motivar a la persona a cambiar. Una persona puede anhelar dejar un mal hábito o estar luchando con una adicción. Y si nos centramos en ese cambio, solo dejaremos un mensaje motivacional más.
Enfatiza:
- Dirige su mirada a Cristo: Pablo narra de manera práctica los eventos que le llevaron a su encuentro con Cristo ( V: 1-11).
- Resalta la gracia de Dios en tu vida. Todo lo que somos y tenemos es por gracia. Es importante recalcar que por nuestra naturaleza pecadora, todo don que tenemos es recibido del Padre (V 14-16).
- Anímalo a la obediencia. El evangelio nos lleva a un encuentro personal con Cristo. Dios pone tanto el querer como el hacer pero nuestra labor es hacer la invitación para que esta persona venga a Cristo y viva en obediencia a Él.
- Anímalo a una vida en comunidad. Pablo fue enviado a Ananías, quien le reveló la voluntad de Dios. Posteriormente cuando se encontraba orando en el templo recibió una revelación especial. Siempre es necesario recalcar la vida de comunidad en el creyente.
Es bueno compartir nuestro testimonio personal, pero siempre debemos hacerlo buscando glorificar a Dios, apuntando siempre a Cristo, el autor y consumador de nuestra Fe.

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