Hechos 16:11-34
Autor: Alberto Tuyub Chuc.
Filipos recibe su nombre de Felipe de Macedonia, Rey del Siglo IV a.C. Después de unos 200 años de ser colonia griega, es anexada al imperio, y hacia fines del Siglo I a.C, es declarada “Colonia Romana”. Ahora que tenemos un contexto histórico es importante resaltar la idea principal de estos versículos, y es la Gracia de Dios en las distintas circunstancias.
Hubieron 3 personajes fundamentales, no por lo que estas personas hayan hecho, sino por lo que Dios hizo en ellas, pues Dios destruye barreras y en Cristo se unen personas de caracteres y trasfondos diferentes, la Gracia es para todo tipo de personas.
1.- Lidia, la comerciante: El contexto era que aparentemente no hay sinagoga en Filipos pero sí un lugar donde solían reunirse a orar, cerca del río Gangites, para facilitar los ritos de purificación. Lucas nos informa que la congregación se compone de mujeres, por lo que se infiere la falta de sinagoga, debido a que era necesario un mínimo de 10 varones para integrarla, por ello Pablo se une a la oración. Una de las mujeres llamada Lidia, es originaria de Tiatira al otro lado del Mar Egeo. Esta mujer también “adoraba a Dios”, frase que indica que creía y actuaba como judía sin serlo. Pero es a través del mensaje de Pablo que Lidia se convierte, pues Dios había utilizado el mensaje para su conversión; por lo que poco tiempo después de su conversión Lidia es bautizada al igual que su familia.
2.- La esclava sin nombre: En otro día de reposo, Pablo y sus amigos van rumbo a la oración, cuando se les atraviesa en el camino una muchacha y de ella Lucas dice dos cosas:
- 1. Tenía espíritu de adivinación, literalmente el espíritu de pitón, que provenía de la antigua mitología griega, pues se guardaba en el templo de Apolos y se pensaba que Apolos tomaba el espíritu de la serpiente, y que este se los daba a sus pitonisas.
- 2. Esta joven daba gran ganancia a sus amos adivinando.
Al final esta joven, en el nombre de Jesús, fue libre de los espíritus que la atormentaban.
3.- El carcelero romano: La mano de Dios y su poder se manifiestan en la vida de Pablo y Silas. Lucas cuenta que a la medianoche se encontraban orando y cantando himnos a Dios. De repente se sintió un gran terremoto que estremeció los cimientos de la cárcel y al instante las puertas se abrieron y las cadenas de todos los presos fueron soltadas. Al verse en esta situación el carcelero responsable sintió temor al grado de querer quitarse la vida, lo interesante de estos versos es la pregunta que les realiza a Pablo y Silas: “Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? A lo que ellos responden: “Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos”.
Estos personajes nos demuestran que la salvación de Dios no tiene que ver con raza o clases sociales, cuando han sido elegidos por Dios hasta el más duro corazón es transformado por el evangelio. Esto nos llama como creyentes a compartir de esa Gracia que nos hizo salvos, recordando que es nuestra gran comisión predicar del evangelio y sin menospreciar a quien le compartimos.
Dios transforma los corazones sin importar su origen, compartamos el evangelio para Su Gloria.

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