C. 26 No. 358 x 43 y 45 Fracc. Monte Albán

Jesús como profeta. Él es quien revela todo.

Autor: Abraham Ucán López

Un profeta es una persona que lleva un mensaje de parte de Dios. En la Biblia encontramos muchos ejemplos de profetas, incluso dividimos el antiguo testamento en profetas mayores y menores. Dios habló durante mucho tiempo a través de estos profetas, sin embargo, en el plan eterno de Dios siempre estuvo que se revelaría de forma especial, como nunca lo había hecho en toda la historia, a través de Cristo. Por medio de Él quiso mostrarnos Su carácter y también cómo podemos ser salvos. 

Sin embargo, muchos ven a Jesús simplemente como eso, un profeta más. Hermano no hay ni la menor duda de que Jesús era profeta. La mujer Samaritana fue una de las primeras en ver y reconocer este oficio de Jesús. “Señor me parece que eres profeta” (Juan 4:19).  Pero, ¿qué le reveló Jesús sobre Dios y la salvación a esta mujer? Jesús le mostró dónde verdaderamente tiene que estar su corazón, pero sobre todo le enseñó quién puede saciar la necesidad más profunda y urgente del corazón humano. Jesús dijo sobre sí mismo: “… el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna” (Juan 6:19).

El oficio de profeta de Jesús no se limitó únicamente a su tiempo aquí en la tierra. Toda la palabra de Dios desde Génesis hasta a Apocalipsis es la muestra de la ejecución del oficio profético de Cristo. Toda la palabra de Dios fue inspirada por el Espíritu Santo de Dios, pero el Padre, el hijo y el Espíritu Santo no trabajan de manera aislada, por lo tanto toda la escritura es la manera en que la trinidad nos revela la voluntad, buena, agradable y perfecta de Dios. 

¿Qué implicaciones tiene esto en la vida cristiana?

Si no hay nada más seguro que la palabra profética dada por Cristo, entonces deberíamos ser maestros de la escritura, y hacer lo que el Salmista dice en el Salmo 1: Meditar en la palabra de Dios de día y de noche, pues en ella está la verdad. 

Bart Ehrman, un agnóstico y férreo crítico del cristianismo, hizo un ejercicio antes de iniciar el cursos sobre religión y Nuevo Testamento que iba a impartir. Él inició diciendo, ¿quiénes de ustedes creen que la Biblia es la palabra inspirada de Dios? En palabras del mismo Ehrman, la mayoría de los presentes levantó la mano. Entonces inmediatamente hizo una segunda pregunta: ¿quiénes han leído Los Juegos del Hambre, escrito por Suzanne Collins? Muchos levantaron la mano, solo algunas se mantuvieron abajo. Ehrman siguió con una tercera pregunta: ¿cuántos de aquí han leído la Biblia por completo? Dos manos solitarias se levantaron en la sala, y Ehrman asestó el golpe final. Ahora entiendo por qué leyeron a Collins, su libro es entretenido, pero si realmente creyeran que Dios escribió un libro , entonces, ¿por qué no han hecho algo para leerlo?

Este profesor expuso la inconsistencia de muchos que dicen creer que la Biblia es la revelación de Dios. Y mucho más, la inconsistencia de quienes decimos creer que Jesús revela al Padre y también el camino a la salvación. Al ascender Jesús le dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo hablaría lo que Él ya había hablado (Juan 14). Hermano mío toda la palabra trata de Jesús, toda la palabra muestra su oficio, toda la palabra muestra el plan eterno de Dios para la salvación; ella es nuestra guía de fe y práctica, es donde podemos conocer la voluntad de Dios. ¿La estamos atesorando?

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