C. 26 No. 358 x 43 y 45 Fracc. Monte Albán

El mensaje más odiado y lleno de amor

Hechos 9:19-31

Autor: Jonathan Dzul Sosa

Uno de los aspectos más importantes en la vida del creyente es llevar el mensaje de la cruz. Debemos recordar que existen muchos mandamientos para aquellos que son salvos y predicar a toda criatura el mensaje de salvación es uno de ellos. Aquellos que han entendido la importancia de esto, no solamente lo deben de hacer como una norma que Dios demanda, sino porque también es la forma más gloriosa de compartir nuestro amor por aquellos que aún están perdidos. 

El problema en ocasiones no es la disposición para predicar las buenas nuevas, en cambio muchas veces, es la oposición de aquellos a los que queremos evangelizar lo que nos tiende a desanimar, hecho normal, y que probablemente todos los que hemos alguna vez compartido el evangelio hemos vivido. 

Sin duda, existen muchos ejemplos en las escrituras, para abordar este tipo de situaciones. La vida de Amós es uno de ellos. En especial por la similitud con la vida de Cristo, pero de igual forma, con la vida de cada uno de nosotros, la iglesia. 

Amós y Cristo

Amós a diferencia de profetas como Isaías o Jeremías, no había sido formado como profeta; por el contrario, según las escrituras, él era un pastor de ovejas, un simple hombre de campo. Lo anterior nos hace entender que, en realidad, tenemos a un Dios que puede utilizar lo que para el mundo es necio, y tornarlo para su gloria. 

Cuando Amós externó el mensaje del Señor, el cual era de juicio contra los principales de Israel, la oposición fue directa y clara. Amasías, uno de los sacerdotes del rey Jeroboam II, inmediatamente comunicó lo que había sucedido. Después de esto, se le indicó al profeta Amós que se marche de Bet-El, y continúe profetizando en Judá, lejos de aquellos quienes debían escuchar el mensaje.  Sin embargo, más adelante es claro que se le dijo que no solamente se marche, sino que deje de profetizar en contra de Israel. 

Como Cristo, Amós también fue rechazado, como Cristo, Amós igual era procedente de una clase obrera. Pero, de la misma manera que Amós cumplió su mensaje, ¡Cristo cumplió su obra! Lo que podemos aprender, es que el hombre no solamente no desea estar cerca de la verdad del mensaje de Dios, sino que intentará silenciar la verdad, puesto que en realidad no desea ser libre. Con el rechazo, la oposición y el odio, hemos de lidiar como la iglesia militante del Señor, y todo esto no debe de ser motivo para callar el amor de Cristo; que es nuestro mejor ejemplo, quien vivió lo que vivimos no teniendo necesidad de hacerlo, y que, aún siendo Dios, vino para que, a pesar de nuestro terco corazón, podamos nacer de nuevo y ser verdaderamente libres.

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