C. 26 No. 358 x 43 y 45 Fracc. Monte Albán

¿Dónde está tu fe? En las tormentas de la vida

Hechos 27:21-32

Autor: Lorena Amaya Gamboa

Imagínense la imagen, en un bote dentro de una tormenta por 3 días, sin poder ver el cielo, estrellas o sol, solo lluvia, tratando de proteger lo que se pudiera y arrojando al mar lo que estorba, perdiendo la esperanza de salvarse y hasta el apetito, ¿qué pasa por tu mente? ¿La familia, mi vida, trabajo, lo que dejé atrás?.

En eso escuchas una voz que te dice: “cobren ánimo, porque ninguno de ustedes perderá la vida; solo el  barco”, perder solo lo material y conservar la vida, ¿le crees?, ¿piensas que está mal de la cabeza, o sólo nos está engañando para tranquilizarnos?

La circunstancia en la que se encuentra Pablo me hace recordar un evento similar en una tormenta, este se relata en el pasaje de Lucas 8:22 al 25, donde Jesús se encuentra dormido en la barca y se desata el mal tiempo, los discípulos temerosos lo van a despertar y el Señor se levanta, reprende al viento y a las olas, apaciguando la tormenta y quedando todo tranquilo, luego se dirige a sus discípulos y les pregunta “¿Dónde está su fe?”, ellos asombrados y temerosos se decían unos a otros “Quién es este, que manda aún a los vientos y al agua y le obedecen?”, después de andar con él, de haber visto milagros aún se preguntaban quién era, aún no sabían siquiera todo lo que venía y lo que Jesús iba a padecer y lo que iba a vencer para poder calmar sus y nuestras tormentas espirituales provocadas por el pecado. Aquel Jesús que hasta la  naturaleza obedece fue capaz de despojarse de todo lo que le correspondía por amor a nosotros y por obediencia al Padre. Ese mismo Jesús que cuido a sus discípulos en esa tormenta es el mismo que Pablo persiguió hasta que Dios le habló, confrontó y enseñó la única verdad.

Ese Pablo transformado tenía contacto directo con el Señor el cual le daba ánimo, le aseguraba lo que debía de hacer y lo que vendría en su futuro por eso tenía la certeza al hablarle al centurión y a los del bote para confrontarlos, animarlos a comer y asegurarles que vivirían, a pesar de saber lo que podía padecer, su fe no disminuyó sino que llegó a la meta de su carrera, ya que veía un futuro más allá de su vida en la tierra, ahí en la gloria.

El día de hoy ante los problemas y tormentas que enfrentas, ¿Cómo le responderías a Jesús si te pregunta, Dónde está tu fe?  Acaso está anclada firmemente en Dios, y si lo está, somos capaces de animar a otros que tienen un fuerte oleaje afectando su bote ante las tormentas de la vida, de ayudarlos a llegar a puerto seguro, cultivemos una relación estrecha con el Señor como Pablo, crezcamos en el conocimiento de la palabra, hagamos lo que ella nos enseña, oremos para pedir fortaleza y palabras adecuadas para ayudar a otros, seamos agradecidos en cada circunstancia, prueba y enseñanza que  viene a nuestra vida demostrando así donde está nuestra fe.

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