Hechos 26:16-32
Autor: Abraham Ucán López
El libro de Hechos da testimonio del deseo y compromiso de los Apóstoles de predicar el Evangelio. Muchos Cristianos tienen el deseo de predicar el Evangelio pero no están comprometidos con este deber. Pablo nos recuerda tres principios que son útiles para comprometernos con esta comisión.
1. El llamado apremiante de cumplir con nuestro deber.
La misión fue encomendada por nuestro Señor Jesús, su Espíritu Santo nos capacita. Así que hermano, no temas, confía en que nuestro Señor está con nosotros en todo momento. Prediquemos por amor y en obediencia a nuestro Rey así como por amor a nuestro prójimo. ¿Dónde podemos empezar? Pablo empezó donde se encontraba. Hoy puedes empezar en casa, mañana en el trabajo y posteriormente por todos lados. No hay nadie, donde sea que se encuentre que no necesite del Evangelio.
2.Hablando con verdad y cordura en un mundo postmoderno.
La exposición de Pablo de su nuevo nacimiento, capacitación, amor por la palabra y obediencia, hacen que Festo lo llame loco.
En medio de la proclamación del Evangelio es probable que seamos tachados de locos. Nuestro deber es hablar con verdad y con cordura sobre quién es Dios y lo que ha hecho a través de Cristo por y con nosotros. Si nos rechazan, no es a nosotros a quien rechazan, recuerda, el Evangelio es una locura para el mundo.
Hablar con la verdad es una muestra de amor.
Agripa II no era un ignorante en cuanto a Moisés y los profetas, sin embargo, su conocimiento intelectual no era suficiente para ser salvo.
Algunas personas son como Agripa con un conocimiento intelectual de Dios, el cual usualmente es un conocimiento equivocado. Nosotros tenemos el privilegio de poder hablar con verdad y cordura lo que Dios mismo ha revelado de sí mismo y mostrarle al mundo cómo es Dios realmente. Un Dios Santo, justo pero grande en misericordia.
3. La manifestación y deseo del amor Cristiano
Pablo predica por su amor a Cristo, pero este se extiende a su prójimo, el deseo genuino de Pablo era que Agripa y todos lo que escuchaban fueran salvos como Él. ¿Es también este nuestro deseo? La mayor manifestación de amor que podemos tener con todos es predicar el Evangelio deseando que todos procedan al arrepentimiento para que puedan pasar de la potestad de Satanás a la de Dios y para recibir por fe perdón de pecados y herencia entre los santificados. ¿Estamos predicando con este propósito?
Hermano nuestra fe no es una fe privada, ya que lo acontecido no sucedió en el rincón de una casa. Vayamos y llevemos a cabo la encomienda de nuestro Rey por amor a Él y a nuestro prójimo, hablando la verdad sobre quién es Dios y lo que hizo por nosotros a través de Cristo, lo que está haciendo y lo que hará. No mantengas tu fe en el rincón de tu casa.

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