C. 26 No. 358 x 43 y 45 Fracc. Monte Albán

Pasión sin temor

Hechos 18:9-18

Autor: Isaac Montalvo García

9 Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; 

10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

Si un hombre como Pablo tuvo temor de predicar el Evangelio, ¿no te sorprende que igual te pase a ti? 

Este relato es considerado por Lucas para mostrarnos que las circunstancias muchas veces serán difíciles y que recibiremos toda clase de oposición mientras obedecemos la gran comisión. Ver cómo el mismo Pablo requirió el aliento de Dios, como requirió ser confrontado amorosamente ante su temor por parte de Cristo. Así que el imperativo de Dios fue claro para Pablo: No temas, sino habla, y no calles. Estos son dos imperativos divinos. El miedo no debe silenciar el predicador del Evangelio, sin embargo, nuestras emociones fluctúan, pero Hechos 1:8 sigue siendo la luz que nos guía. Así que Dios le recuerda a Pablo su comisión y llamado, no sin antes darle la mejor promesa que pudo haber escuchado “…estoy contigo”. 

Notemos que esta promesa surge en medio de circunstancias adversas a Pablo, y que el énfasis de Dios es para que continúe haciendo su ministerio, no principalmente para su bienestar o paz personal. Si alguien sabía lo que implicaba predicarle a los judíos, ese era Pablo, y por el texto podemos ver que se había entregado por completo a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Aunque en este pasaje parece ya haber querido “tirar la toalla” de compartirles, y amenaza con a partir de ese momento abocarse a los gentiles.

Después de que Dios le afirma personalmente que estará con él, también le informa que tiene mucho pueblo en ese lugar, así que la labor de Pablo aún no termina. Estas palabras nos recuerdan a un Dios que ha elegido desde antes de la fundación del mundo los que han de ser salvos, y le recuerdan Su soberanía aún en la más grande oposición, ya que Él mismo lo había experimentado. Es necesario que también nosotros, como Pablo, recordemos que no somos omniscientes para saber quiénes responderán positivamente al evangelio. Recordar que Dios no nos ha pedido predicar a los ya elegidos, sino su mandato es predicar a toda criatura. 

Comúnmente nos desalentamos al recibir respuestas negativas cuando llevamos el evangelio, y es vital retomar estas palabras de Cristo “no teman, no se desanimen, continúen, porque Yo tengo mucho pueblo allí”. Hechos es un llamado a que como iglesia local tengamos pasión por las personas cercanas a nosotros principalmente, pasión por el área de ubicación física de nuestra comunidad, y pasión por nuestra propia ciudad, porque sin duda, Cristo tiene mucho pueblo. Y nos comparte ese privilegio de descubrir a ese Pueblo escogido.

La obediencia a Cristo es una característica de Pablo y los versículos posteriores muestran la obediencia de este siervo, “Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios”. ¡Jesús está también con nosotros! Por tanto La Gran Comisión sigue siendo el objetivo rector, el más importante para la iglesia.

Add Your Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *