Hechos 13:38-52
Autor: Abraham Ucán López
Hace un tiempo una persona de la Iglesia me comentó que asistió a una fiesta en la cual se había sentido incómoda por todo lo que observó. Al concluir comenté lo siguiente: “No le puedes pedir a un no creyente que se comporte como un creyente”. El creyente es una persona cuyos deseos y anhelos han sido cambiados, pero sus obras dan testimonio de esto. (Santiago 2:24)
¿Cuál es la diferencia entre un cristiano y un no cristiano?
Un cristiano es una persona que ha sido declarada justa delante de Dios, declarada justa solamente por fe en Cristo Jesús. Pues Cristo pagó con su vida por nuestro pecado y su justicia fue imputada a nosotros. Pero no solo eso, el cristiano es tratado por Dios como una persona justa.
Si la justificación es solo por fe, eso quiere decir que la obediencia no tiene como objetivo ganarse el favor de Dios (pues Cristo ya lo ha hecho), sino que es una consecuencia de haber sido justificado. Juan Calvino dijo: “no podemos separar estas dos cosas, pues Dios no justifica a nadie sin a la vez santificarlo”. Esto significa que antes de Cristo estábamos muertos sin posibilidad de obedecer a Dios (Ef. 2:1-3), pero ahora, habiendo sido lavados y justificados, todo es nuevo y podemos obedecer (2 Cor. 5:17).
¿Cómo afecta esto a mi obediencia si soy salvo por fe?
Pablo es claro en cómo la justificación afecta nuestra obediencia. En Romanos 6 Pablo nos recuerda que hemos muerto al pecado. Y ahora vivimos para Dios, ya no debemos vivir para satisfacer nuestros deseos, pues si hemos sido justificados estos han sido cambiados.
La realidad es que el hombre justificado encuentra delicia y gozo en obedecer la palabra de Dios. (Salmos 1). Ahora vive para satisfacer a Dios. Y viceversa el hombre no justificado encuentra su delicia en el pecado y vive para satisfacerlo. En 1 Corintio 6 Pablo escribe sobre la vida antes de ser justificados y luego nos recuerda que aquello con lo que tengamos relación es lo que somos, el cristiano está unido a Dios en espíritu. Un hombre que piensa de sí mismo como justificado pero vive para pecar es una contradicción andante.
¿Cuál es el propósito de la obediencia?
- Dar testimonio interno de que somos salvos y de que pertenecemos a Dios y a Cristo por medio de la confirmación de su Espíritu. (Romanos 8:5-9)
- Dar testimonio al mundo de que somos discípulos al obedecer sus mandamientos. (Juan 15:14-16. 13:34-35)
- Edificar a la Iglesia. Debemos ser diligentes procurando la unidad de la Iglesia en obediencia a Dios y a nuestros pastores y ministros, hasta el día en que lleguemos a ser perfectos, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. (Efesios 4)

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