Adaptado por Hanna Pool Amaya
El ser humano está en una constante búsqueda de autonomía y libertad; palabras como siervo o esclavo son siempre asociados de forma peyorativa y retrógrada. Ser siervo o esclavo de alguien no es “común” actualmente; durante muchos años hubieron diferentes movimientos con el fin último de abolir la esclavitud, entonces, ¿por qué querríamos regresar a esos tiempos? Sin embargo, como cristianos estamos llamados a ser siervos, pero ¿realmente entendemos qué es ser un siervo?
En la vida y muerte de Jesús encontramos el mejor ejemplo de lo que es ser un siervo fiel. La Biblia está llena de pasajes que nos enseñan a Jesús desempeñando su rol como siervo:
- Isaías describe al Mesías como siervo.
Desde el Antiguo Testamento, el profeta Isaías advierte la venida de un Mesías (Salvador) a quien describe como el Siervo Escogido del Señor, lo cual indica que el ser siervo era una característica fundamental. (Isaías 42:1-4). - Jesús se describe así mismo como siervo, a través de sus enseñanzas.
En los evangelios podemos ver cómo Jesús predica a un gran número de judíos y gentiles, y en sus enseñanzas deja claro que Él había sido enviado no para que le sirvan, sino para servir a otros y dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45), para hacer la voluntad de Dios y no la suya (Juan 6:38). - Jesús demuestra que es siervo por medio de sus acciones.
En Juan 13 se muestra uno de los ejemplos más claros de Jesús cumpliendo su rol de siervo y nos llama a hacer lo mismo. El lavarle los pies a otra persona era considerado un trabajo que debía de hacer un esclavo, la clase social más baja que pudiera existir. Ver a Jesús lavarle los pies a sus discípulos, en una posición de humillación, nos demuestra su profundo amor hacia Dios y hacia nosotros. - El Apóstol Pablo describe a Jesús como siervo.
En la carta de Pablo a los Filipenses encontramos la mejor descripción de lo que significó que Jesús fuera siervo:
“Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre, se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales.” Filipenses 2:6-8 NTV.
- Jesús no era un siervo que se promovía a sí mismo.
En los evangelios nos narran cómo Jesús iba de lugar en lugar sanando enfermos y haciendo milagros, sin embargo, no vemos a Jesús pidiendo regalías o haciendo propagando, sino que lo vemos con un perfil bajo, sabio, y declarando que había sido enviado por Dios para servir. - Jesús enseña a sus discípulos que lo mejor lo encontramos en el servicio a otros.
En Jesús encontramos a un líder completamente diferente a lo que estamos normalmente acostumbrados: Un Líder Siervo, quien busca que sus discípulos aprendan a ser como él:
“Así que Jesús los reunió a todos y les dijo: “ Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos. Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá convertirse en esclavo. Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:25-28 NTV
- Jesús enseña que la humildad y el servicio no pueden estar separados.
Otra característica para ser un Líder Siervo es el de servir con humildad, ayudar a tu prójimo sin la necesidad de divulgarlo para enaltecerse a uno mismo. Como lo dice en Mateo 6:3-4 (NTV):
“Pero tú, cuando le des a alguien que pasa necesidad, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Entrega tu ayuda en privado, y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.” - Jesús se alegra en sus siervos fieles.
En Mateo 8 se narra el encuentro entre un oficial romano, quien tiene a un siervo muy enfermo en casa, y Jesús. En este relato podemos ver cómo un oficial de alto rango, se vuelve humilde ante Jesús y cree en él, y está dispuesto a hacer lo que Jesús le indique, en otras palabras, el oficial se vuelve siervo:
“Cuando Jesús regresó a Capernaúm, un oficial romano se le acercó y le rogó: Señor, mi joven siervo está en cama, paralizado y con terribles dolores. —Iré a sanarlo —dijo Jesús. —Señor —dijo el oficial—, no soy digno de que entres en mi casa. Tan solo pronuncia la palabra desde donde estás y mi siervo se sanará. Lo sé porque estoy bajo la autoridad de mis oficiales superiores y tengo autoridad sobre mis soldados. Solo tengo que decir: “Vayan”, y ellos van, o: “Vengan”, y ellos vienen. Y si les digo a mis esclavos: “Hagan esto”, lo hacen. Al oírlo, Jesús quedó asombrado. Se dirigió a los que lo seguían y dijo: «Les digo la verdad, ¡no he visto una fe como esta en todo Israel! Y les digo que muchos gentiles vendrán de todas partes del mundo —del oriente y del occidente— y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en la fiesta del reino del cielo. Pero muchos israelitas —para quienes se preparó el reino— serán arrojados a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes». Entonces Jesús le dijo al oficial romano: «Vuelve a tu casa. Debido a que creíste, ha sucedido». Y el joven siervo quedó sano en esa misma hora.
- Jesús como Líder Siervo es el mejor ejemplo a seguir.
Jesús no habló sólo acerca de ser siervo, sino que también lo puso en práctica y en múltiples ocasiones expresó que deberíamos de aprender de él.
En la actualidad este modelo de Líder-Siervo es algo que iría completamente en contra, sin embargo sería un gran beneficio para nuestra comunidad.
Jesús nos enseña un liderazgo basado en amor y no en poder, con el ejemplo y no por la fuerza, con persuasión razonable y no con coerción.
Que el ver a Jesús como siervo de su Padre y de sus prójimos, nos de ánimos para ser como él y que estemos en constante búsqueda de glorificar a Dios con nuestro servicio humilde y fiel.

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