Hechos: 12:20-25
Autor: Frank Andrés Pool Cab.
A menudo, los cristianos se encuentran ante el dilema: ¿Deben conducir sus negocios de acuerdo con los valores bíblicos o de acuerdo con las reglas del mundo que les rodea? Por un lado quieren agradar a Dios pero temen que si no siguen las reglas del juego se podrían quedar fuera o ser superados por la competencia. ¿Se puede servir a Dios y a los hombres al mismo tiempo?
Cecil B. Day (1934-1978) fue el hijo de un pastor bautista, pasó sus años de adolescente con muchas carencias económicas debido a la temprana muerte de su padre.
Cuando Cecil Day era un joven de unos veintitantos, no tenía claro lo que Dios quería para su vida. Pensó que su llamado era al ministerio pastoral. Durante un año se reunió con su pastor cada jueves por la mañana a orar por la decisión. Finalmente la respuesta llegó a su corazón. “Mantente como un hombre de negocios cristiano y en los negocios llevarás tu ministerio”
A pesar de no ser un estudiante destacado logró ingresar a la prestigiosa Universidad Georgia Tech, la cual terminó con las calificaciones mínimas. Mientras muchos de sus compañeros fueron contratados por grandes corporativos, Cecil Day decidió hacer sus propios negocios sin mucho éxito, sin embargo cuando llegó a la edad de 35 años tenía tanto dinero como para jubilarse y disfrutar de sus ganancias, pero decidió seguir en los negocios hasta que inició un innovador concepto de moteles.
La cadena Day’s Inn se fundó sobre una sólida base que guió la vida y obra de Cecil B. Day, “Debo servir a Dios y a su iglesia”. Su fundador entendió que la iglesia iba más allá de la cuatro paredes del edificio y de la denominación.
Cómo lo hizo, decidió que los servicios de hotelería deberían ser como el servicio a la iglesia. No solamente por los precios accesibles, por ejemplo: Puso una Biblia en cada habitación con una nota que decía: “Es suyo, lléveselo”; no incluyó bares, ni alcohol en los restaurantes y además, dispuso de un servicio de capellanes cercanos al hotel. Muchos pastores recibieron llamadas de los huéspedes y empleados buscando consejería, muchos matrimonios se salvaron y muchos viajeros desistieron de sus intentos de suicidio.
Ocho años después de su creación Day’s Inn of America llegó a ser la octava cadena más grande de alojamientos en los Estados Unidos. ¿Eo fue todo? No. Con el diez por ciento de todas sus ganancias Cecil Day creó una fundación para apoyar iglesias y ministerios evangelísticos mundiales sin distingos denominacionales.
Cecil B. Day entendió que hacer todas las cosas para la gloria de Dios incluye también los negocios terrenales.
Billy Graham dijo: “La vida de Cecil B. Day demuestra que los principios bíblicos son necesarios en el campo de los negocios y ofrece lineamientos simples para una vida gozosa. Demostró que la Biblia es el libro de texto más efectivo para la administración de los negocios y disfrutó vivir victoriosamente lo que había aprendido de ella”.

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