Hechos: 11: 19-21
Autor: Juan Daniel González Castillo
Formamos parte de algo realmente glorioso cuando creemos las verdades del evangelio. Dios nos ha trasladado del dominio de la oscuridad al Reino de su hijo Jesús, pero, ¿qué es el Reino de Dios? Goldsworthy define el Reino como “el pueblo de Dios, en el lugar de Dios, bajo el gobierno de Dios”.
Fue en un jardín donde Dios inició su Reino sobre todo lo que había creado. El hombre fue su máxima creación pues lo hizo a su imagen. Como representante de Dios el hombre recibió ciertas estipulaciones que tenía que obedecer para extender el Reino hasta los confines de la tierra, llenándola así de la Gloria de Dios. Sin embargo, el hombre desobedeció al no cumplir con estas estipulaciones, así que el hombre debía morir. Como resultado, experimentó miedo y se escondió de Dios. Su desobediencia trajo como consecuencia la distorsión de la imagen de Dios y la muerte; este se corrompió por completo. A pesar de todo esto Dios les dió una promesa que despertó en ellos fe y arrepentimiento para salvación para que puedan ser parte del reino nuevamente. Un día vendría alguien a recuperar el Reino bajo un alto costo, su vida en lugar de la nuestra. ¿Quién será el que vendrá?
Pasaron muchos años, el hombre estaba en la espera de aquel personaje prometido que vendría a cumplir la promesa que se les dio, cuando un día, un hombre comienza a proclamar un mensaje: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
Este hombre hacía cosas maravillosas con un poder que dejaba a todos sorprendidos, no había lugar a dudas, este era a quien Dios había prometido. Él tuvo una vida perfecta en esta tierra, murió en nuestro lugar y resucitó para que podamos recuperar nuestra identidad, venció a la muerte para que tengamos vida eterna y podamos ser parte de su reino glorioso. Dios ha establecido su reino por medio de Jesús, quien volvió al cielo y nos encomendó la labor de extender su Reino en todo el mundo con ayuda de su Espíritu Santo.
Nosotros ahora somos parte del pueblo de Dios, nos encontramos en el lugar de Dios (en Cristo), viviendo bajo su gobierno y disfrutando de sus bendiciones.
¿Consideras estas noticias maravillosas? En Hechos, cuando la gente escuchó esta grandiosa noticia, no solamente lo creyó, sino que también lo proclamó a pesar de ser perseguidos y de que su vida corriera peligro. No podían dejar pasar la gran bendición que Jesús les había dado de extender su Reino.
No dejemos pasar esta bendición que Dios nos ha dado de ser partícipes del engrandecimiento de su Reino sin importar la situación que estemos pasando. Todo el tiempo es un buen momento para proclamar esta noticia que el gran Rey nos ha encomendado.
Este es un mensaje de bendición, lo que el hombre necesita escuchar para poder regresar a este Reino, donde puede volver a tener una relación con Dios, esto es anunciar el Evangelio.

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