Hechos 24:17-27
Autor: Lorena Amaya Gamboa
En mis años de docencia me tocó administrar y vigilar en varias ocasiones exámenes, a mi memoria viene uno en especial en el cual me asignaron cuidar uno de matemáticas a aproximadamente 40 muchachos, a este salón solo acudía una vez cada semana a dar clase de tutoría, la cual no era obligatoria, así que para algunos de los jóvenes yo era una completa desconocida, pero ellos para mi no, ya que contábamos con una lista de asistencia con fotografías. El titular de la asignatura entregó los exámenes y luego me dejó a cargo del cuidado para que él pudiera ir a otros salones a resolver dudas y es en ese momento me di cuenta que un chico no era de ese salón y no correspondía al nombre, él me aseguraba que sí, que yo no me podía acordar de su cara, así que le pedí su identificación para corroborar y mande llamar a un prefecto, mientras el chico buscaba en su mochila, el caso es que el joven que debía presentar su examen no era aquel que se encontraba en esa silla. Esta acusación fue difícil para mi ya que pensé: y si me equivoqué, y si en realidad no conozco bien al muchacho, y si estoy haciendo un daño mayor al restarle tiempo para presentar mientras se aclaraba todo, al final todo se descubrió y expulsaron al que engañó. Al hacer una acusación debes estar seguro para no difamar.
Este no fue el caso de Pablo ya que fue aprendido por acusaciones falsas por no convenir a las ideas de los líderes religiosos, inició su defensa ante diferentes instancias y autoridades teniendo argumentos válidos, contando con la verdad y la seguridad de que no se encontraba solo, ya que el Señor como vimos anteriormente, se le apareció a darle ánimo, además al estar encarcelado tenía cierta libertad como vemos en el versículo 23, pues recibía visitas de los fieles y ayuda, mostrando así el cuidado de Dios en esta circunstancia, ante Félix el Gobernador, quien lo retuvo por 2 años y llamaba cuando quería para dialogar esperando también recibir a cambio algún dinero (soborno) para ser liberado.
Alguna diferencia en nuestros días, me pregunto, acusaciones falsas, difamaciones, sobornos, corrupción y muy poca justicia, como cristianos ¿cómo podemos responder ante esto si nos llegara a ocurrir?, el salmo 37 nos muestra el camino de los malos, que en momentos así nos corresponde mirar hacia arriba, sin irritarnos como lo hacía Pablo a pesar de ser tratado injustamente, conocer nuestra vocación a costa de la vida y seguridad, siguiendo el modelo de Jesús acusado injustamente, golpeado hasta sangrar y sufriendo muerte de cruz por nuestros pecados, obedeciendo al Padre por amor a nosotros.
Del Salmo 37:3,4,5,7,9 podemos aprender a: confiar, deleitarnos, encomendar nuestros caminos, guardar silencio y esperar en el Señor; sabiendo que los malhechores no tienen la última palabra, que Dios es Soberano y viviendo en agradecimiento al recordar el sacrificio de Jesús.

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