C. 26 No. 358 x 43 y 45 Fracc. Monte Albán

Cristo, nuestro Rey. ¿Realmente lo es?

Autor: Abraham Ucán López

México no es un país que esté familiarizado con la monarquía, y esto dificulta nuestro entendimiento del papel de un rey sobre su pueblo. El último rey que tuvo la nueva España, antes de tener su nombre actual, fue Fernando VII y posteriormente José Bonaparte, hermano de Napoleón. Déjame darte un ejemplo de cómo creo que era tener un rey. En la película Robin Hood de 2010 dirigida por Ridley Scott, hay una escena donde el rey Ricardo Corazón de León se infiltra de manera encubierta entre su ejército, termina en medio de una riña cayendo al piso y al hacerlo revela su identidad, en ese momento todo el pueblo, al reconocer al rey, y sin titubear se arrodillan delante de él, se hizo un silencio total, ningún soldado se atrevía a levantar la mirada para ver a su rey, la escena era impactante. Te estarás preguntando: ¿Qué tiene que ver todo esto con el cristianismo? 

En el libro de Isaías hay dos pasajes maravillosos, uno en el capítulo 6 y otro en el 9. El primero es la visión de Isaías de Dios sentado en un trono y cuya vestidura llenaba el templo. Isaías usa una palabra interesante y es: “Soberano”. Es decir, Isaías reconoció que estaba delante del Dios Soberano. El segundo pasaje es la profecía del nacimiento de Cristo. En dicho texto él menciona que toda la soberanía descansa sobre los hombros de Cristo. Entonces, ¿Qué significado tiene esto para nosotros como cristianos?

En primer lugar necesitamos saber qué significa ser Soberano. El diccionario de la real academia española de la lengua lo define como alguien que tiene el máximo poder y autoridad sobre algo. Entonces, con base en lo que escribe Isaías, Cristo es rey y es soberano. Ricardo Corazón de León era el soberano de Inglaterra, tenía el máximo poder y autoridad sobre su pueblo, y su pueblo obedecía en respuesta a dicho poder y autoridad,  le gustara o no. Cristo es el soberano de todo y tiene autoridad sobre toda la creación (Efesios 1:21). Pero hay muchas diferencias entre Fernando VII, José Bonaparte y Ricardo Corazón de León en comparación con Cristo. Isaías 9:6-7 y Efesios 1:22-23 nos muestran cuáles son:

1. El reino de Cristo es un reino perfecto. El reino de Cristo a diferencia de otros reinos es un reino que está caracterizado por la eternidad  de Dios como soberano. Esto significa que nadie más puede, ni podrá, ocupar este lugar, únicamente Dios. ¿Por qué? Porque es necesario que alguien que siempre es totalmente justo y bondadoso gobierne, para que la paz y la justicia sean eternas. 

2. El reino de Cristo es especialmente hacia su Iglesia. Aunque el reino de Cristo se extiende a todo lo creado, Cristo reina de una manera especial sobre su iglesia. Él es su cabeza, quien ordena, y su Iglesia obedece o al menos así debería ser. 

3. El reino de Cristo en la vida de la iglesia tiene un propósito. A diferencia de otros reinos, el propósito de la soberanía de Cristo sobre su iglesia es la edificación y santificación de la misma. Todo lo que Cristo hace por y para su pueblo es bueno y es bueno en gran medida. 

¿Qué implicaciones tiene todo esto para nuestras vidas?

Ya que Cristo es Soberano sobre su creación y especialmente sobre su Iglesia deberíamos preguntarnos cómo está ejerciendo Jesús su señorío sobre nuestra vidas, si obedecemos sin titubear o cuestionamos las palabras perfectas de Dios. Cristo es Santo, eso quiere decir que todo lo él dice es bueno, entonces ¿por qué titubeamos cuando la Biblia nos muestra claramente qué es lo que tenemos que hacer? 

Al ser soberano Cristo tiene injerencia en todos los aspectos de la vida, trabajo, familia, escuela, hijos, bienes materiales, relaciones interpersonales, y aún en lo que se ve y se escucha. ¿Las personas pueden ver cómo Cristo ejerce su soberanía en cada aspecto de nuestra vida? Si no es así, es probable que tengamos a otro soberano gobernando nuestra, y es muy probable que ese soberano seamos nosotros mismos. De ser así, necesitamos arrepentirnos y regresar al trono de gracia de nuestro rey soberano y darle lo que ya de antemano es de Él para mostrar la soberanía de Jesús en nuestra vida, Jesús es Rey y es soberano sobre cada aspecto de nuestra vida. Te invito a reflexionar sobre este tema y responder honestamente a la pregunta: ¿Realmente lo es?

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