Hechos 27:13-20.
Autor: Juan Daniel González Castillo.
Todos vivimos situaciones diferentes a lo largo de nuestra vida, que influyen en las decisiones que tomamos o en nuestra forma de pensar y ver la vida. En muchas de estas circunstancias, incluso gente de nuestras iglesias, no vemos a Dios como el autor de cada una de ellas y solemos utilizar frases como: “gracias a la vida”, “la madre naturaleza”, “el cosmos”, “mi sabiduría o a la supuesta capacidad que el hombre tiene para ser el arquitecto de su propio destino”. Por otro lado el decir “gracias a Dios por…” para reconocer su soberanía en nuestra vida se ha convertido más en una frase común que lo que verdaderamente nuestro corazón cree.
Siempre buscamos darle una explicación a las situaciones que vivimos y aún más a aquellas que nos causan dolor y sufrimiento. Reconocer que Dios está en control y que es soberano sobre cada una de las situaciones que pasamos, no suele ser tan difícil, lo que se nos dificulta es amar al Señor que controla todo lo que existe y que diseña cada una de las circunstancias que experimentamos en nuestra vida y por ello, muchas veces, nuestra respuesta suelen ser quejas, enojos, frustraciones o cuestionar a Dios y su sabiduría. También se nos complica ver la bondad de Dios en aquellas circunstancias donde no ocurre lo que quisiéramos, pero, ¿por qué? Las creencias o expectativas que tenemos de como deberían ser las cosas, los valores de éxito personal, profesional, todo lo que la sociedad dice que deberíamos de tener, entre otras cosas. Todo ello nubla nuestra mente de tal forma que, cuando nuestras circunstancias no son según esas ideas o expectativas cuestionamos la Soberanía de Dios y dudamos de su bondad.
Job cuestionó a Dios por lo que estaba ocurriendo en su vida pero a la conclusión que él pudo llegar fue a esta:
“Si El arrebatara algo, ¿quién le estorbaría? Quién podrá decirle: ¿Qué haces?” (Job 9:12)
Cuando todo va bien en el trabajo, la familia, mis amistades, etc., podemos decir que amamos al Señor Soberano, muchas veces por las razones equivocada, y que es bueno pero, si Dios es el autor de todo los que vivimos, eso también debe incluir aquellas circunstancias que muchas veces no nos agradan o que vemos con malos ojos por lo tanto, amar a Dios no debe depender de las circunstancias. Eso nos ayudará a no cuestionar a Dios y a no dudar de su bondad en medio de cualquier circunstancia.
Entonces, ¿Cómo debemos de responder ante las circunstancias difíciles? La gracia del Señor también se muestra en nuestras vidas en medio de la dificultad dándonos la oportunidad de conocer nuestros corazones para ser transformados a la imagen de Cristo. ¡Esto es maravilloso! Pues Él está con nosotros todo el tiempo por eso ahora podemos ver las situaciones difíciles con una perspectiva diferente que nos ayuda a entender y a amar al Señor que crea todo lo que vivimos dispuesto a cambiar nuestros corazones liberándonos de toda mentira que hemos creído y nos ha llevado a cuestionar su soberanía y bondad. Esto solo pudo ser por medio del evangelio.

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