Hechos 16:35-40
Autor: Lorena Amaya Gamboa
En la vida en muchas ocasiones por servir o querer apoyar nos metemos en situaciones nada agradables, inclusive con los miembros de la misma iglesia. Pablo y Silas ayudaron a una mujer, pero esto afectó los intereses de otros, en la soberanía divina esta situación de encarcelamiento se usó para Glorificar a Dios. Su libertad se vió afectada para luego dejarlos salir, si a ti te ocurriera eso ¿cómo lo manejarías?
En estos días, me encontré con un artículo en donde se hacen algunas sugerencias que nos podrían ayudar cuando tenemos algún problema o situación ya sea con los miembros de la iglesia o fuera de ella y que les quiero compartir:
- Ora y pídele a Dios que te ayude a perdonar a esta persona. La primera persona (en algunos casos la única) que debe escuchar del problema debe ser Dios mismo, ser honesto con el Señor y hablarle de esos pleitos con los hermanos. David le decía a Dios “tú amas la verdad en lo íntimo” (Salmos 51:6)
- No comentes acerca de este problema con nadie. Al hablar de tus diferencias con otras personas que no tienen que ver con el asunto se convierte en chisme y podemos predisponer a otros hermanos y causar división. (Levítico 19:16)
- Piensa y medita en cuáles fueron tus responsabilidades en el problema. Es importante asumir nuestra responsabilidad sin justificar nuestras acciones, independientemente de lo que hizo la gente, es a Dios a quien rendimos cuenta de nuestras acciones, actitudes y de la forma como respondemos a las peleas con los hermanos (Hageo 1:5)
- Busca a esa persona y conversa con ella. La Biblia nos invita a arreglar nuestras diferencias con los hermanos. Y aunque tú hayas sido el agraviado puedes tomar la iniciativa para acercarte a ellos, ser un pacificador (Mateo 5.9)
- Perdona. Si el problema se dió por un mal entendido, ofensa o algo similar, debes pedir perdón y perdonarlo (Mateo 5:23-24, Colosenses 3:13)
- Busca en la biblia escrituras que te ayuden. Tener una perspectiva bíblica, una lectura diaria nos ayudará a enfocarnos, en la vida de personajes, como actuaron en momentos de problemas además de conocer a Jesucristo y su modelo para saber cómo actuar cuando se nos presenten problemas. (Mateo 5:38-44)
- Busca una persona madura para mediar. Si vas a hablar del problema para buscar soluciones, encuentra a alguien espiritual y con autoridad en tu iglesia para que los ayude a restaurarse (Gálatas 6:1)
Pasa la página y no te amargues. Mira hacia adelante y disfruta de tu relación con Dios recordando que “todas las cosas ayudan a bien” (Romanos 8:28) no permitas que el problema te robe la paz y el gozo ( Filipenses 4:4,7)

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